
Soy Jorge, y esta es mi historia
Vengo de familia fruticultora. Mis padres ya trabajaban la tierra, y ahora, junto a mi hermano, seguimos nosotros. No por obligación, sino porque nos gusta. Me formé para esto y lo tengo claro: si las cosas se hacen bien y a su tiempo, se nota en la fruta. Y eso es lo que intento cada temporada.
Mi finca está en Aragón, y durante cinco meses al año da empleo a unas 20 personas. No me gusta decir que “les doy trabajo”, porque cada uno se gana su sueldo. Pero sí intento que tengan estabilidad y se sientan cuidados. Porque esto no va solo de árboles, va de personas también.