Conoce a Jorge Cajo, nuestro agricultor de Albaricoque

Soy Jorge, y esta es mi historia

Vengo de familia fruticultora. Mis padres ya trabajaban la tierra, y ahora, junto a mi hermano, seguimos nosotros. No por obligación, sino porque nos gusta. Me formé para esto y lo tengo claro: si las cosas se hacen bien y a su tiempo, se nota en la fruta. Y eso es lo que intento cada temporada.

Mi finca está en Aragón, y durante cinco meses al año da empleo a unas 20 personas. No me gusta decir que “les doy trabajo”, porque cada uno se gana su sueldo. Pero sí intento que tengan estabilidad y se sientan cuidados. Porque esto no va solo de árboles, va de personas también.

Lo que cultiva

Albaricoques, melocotones (amarillos y rojos) y manzanas Golden y Reineta. Son productos que ya se cultivaban cuando llegué, y que conozco bien. Trabajo con muchas variedades y escalono la recolección según el punto de maduración. Esa es la clave para tener fruta buena de verdad.

Su forma de ver la agricultura

Para mí la agricultura no va de hacer las cosas a medias. Hay que currárselo, invertir, arriesgar… y aún así, muchas veces no compensa. Lo que más me frustra es ver la diferencia entre lo que cobro yo por la fruta y lo que paga la gente en el súper.

Y luego, queremos que el campo siga vivo, pero nadie pone las condiciones para que eso pase.

Es por eso por lo que me he sumado a EAP, porque creo que hay otra forma. No espero milagros, pero sí quiero probar una vía más directa. Una que respete lo que hay detrás de cada producto. Y si hay clientes que lo valoran, mejor para todos.

Los momentos duros

He vivido años de mucha fruta y precios ridículos. Esos años son los que más te machacan. Nunca he pensado en dejarlo, pero sí en lo injusto que es todo esto. Porque tú te dejas la piel, y luego ves que no se valora. Ni por precio, ni por reconocimiento.

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