Conoce a Salvador Olaso, nuestro agricultor de Aguacate

Soy Salvador, y el campo me ha marcado para siempre

Esto me viene de familia. Siempre hemos tenido tierras, y siempre he estado ligado al mundo agrícola. Pero hace unos años decidí apostar fuerte por algo distinto: el aguacate. Me lancé porque me apasiona y porque me daba libertad. Sí, es sacrificado, pero compensa. Porque aquí no solo se cultiva, aquí se vive.

Trabajo en una finca cerca de un río, con terreno de aluvión, fértil de verdad. Ahora tengo 23.000 m² en producción intensiva y otros 10.000 m² de plantones de entre 2 y 5 años. He invertido todo mi esfuerzo aquí, y aunque ha habido años malos, no me he planteado dejarlo. Esto es mi vida, no un negocio más.

Lo que cultiva

Cultivo aguacate: variedades Bacon, Hass, Lamb Hass y una mutación propia que he bautizado como Hass Carmen. ¿Por qué? Porque se adapta bien a la zona y es un cultivo con futuro. Pero lo más importante: el sabor. Graso, con ese toque a nuez que lo hace único. Quien lo prueba, lo nota.

Su visión de la agricultura

Que venga fruta de terceros países sin control mientras a nosotros se nos exige hasta el último papel. Que Europa mire a otro lado. Que nos hundan mientras nosotros cumplimos. Y que encima, se juegue con los calibres para pagar menos. Eso es lo más injusto. Y lo he vivido más de una vez.

Mi hijo trabaja conmigo. Ojalá siga. Porque si no cuidamos esto, lo van a acabar comprando los fondos. Todo. Si no se promociona bien el campo, si no se le da el valor que tiene, no quedará nada.

Los momentos duros

Recuerdo un año en que el aguacate peruano se adelantó y el mío se quedó en el árbol. Al final lo vendimos, pero a precios ridículos. Y eso que era de la mejor calidad. Pero aquí da igual lo bien que hagas las cosas, parece que te empujan a rendirte. Yo sigo, porque creo en lo que hago, pero hay días en los que cuesta.

¿Por qué ha elegido EAP?

Porque EAP apuesta por el producto nacional. Por lo nuestro. Porque aquí el consumidor sabe de dónde viene lo que compra. Y eso cambia todo. El comercio directo es el camino si queremos sobrevivir.

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