
Soy Salvador, y el campo me ha marcado para siempre
Esto me viene de familia. Siempre hemos tenido tierras, y siempre he estado ligado al mundo agrícola. Pero hace unos años decidí apostar fuerte por algo distinto: el aguacate. Me lancé porque me apasiona y porque me daba libertad. Sí, es sacrificado, pero compensa. Porque aquí no solo se cultiva, aquí se vive.
Trabajo en una finca cerca de un río, con terreno de aluvión, fértil de verdad. Ahora tengo 23.000 m² en producción intensiva y otros 10.000 m² de plantones de entre 2 y 5 años. He invertido todo mi esfuerzo aquí, y aunque ha habido años malos, no me he planteado dejarlo. Esto es mi vida, no un negocio más.