Sandía
La sandía es refrescante, dulce y perfecta para el calor. Pero también es una de esas frutas que más dudas genera: cómo saber si está buena, cómo cortarla, cómo conservarla si no te la comes entera… Aquí te resolvemos todo eso.
Esta variedad es una de las más valoradas dentro de las sandías tipo Crimson. Destaca por su pulpa de un rojo intenso, muy jugosa y con un sabor dulce y refrescante, ideal para los días de calor. Su textura es fina y crujiente, sin sensación harinosa, y contiene pocas semillas, lo que la hace aún más cómoda de consumir. Además, su piel gruesa y resistente permite una buena conservación y transporte sin comprometer la calidad interior. Es una sandía que representa muy bien el equilibrio entre dulzor natural y frescura.
La Mini Azebache es una sandía pequeña, de piel muy oscura y pulpa roja, jugosa como pocas. Su tamaño la hace perfecta para neveras pequeñas o para quienes no quieren desperdiciar ni un bocado. Y si te ha llegado esta sandía, que sepas algo importante: es ecológica. Cultivada sin químicos, respetando el ritmo del campo. Sabe dulce, cruje al morderla y refresca.
(para 2-3 vasos grandes)