Al principio, nuestra misión era simple pero poderosa: crear un sistema de identificación que permitiera a los consumidores reconocer fácilmente productos de origen europeo en los supermercados. Queríamos ser el sello de garantía que asegurara calidad, trazabilidad y, sobre todo, justicia en un mercado saturado por la competencia desleal de terceros países.
Sin embargo, después de muchos intentos y aprendizajes descubrimos que los supermercados no compartían nuestra visión de transparencia y apoyo a los agricultores. Fue entonces cuando decidimos cambiar de rumbo y darle un enfoque totalmente diferente a nuestra misión.
Así nació EAP como el vínculo perfecto entre productor y consumidor.